Eternamente juntos
La vida últimamente era bastante aburrida. Aquellos días de gozo y jolgorio quedaban muy lejanos. Hacerlo con aquellas jovencitas, con su suave piel, ya no era aliciente alguno. Era muy fácil cautivarlas y hacer que se entregaran, y aunque necesitaba de ellas, no me satisfacían como antes. Tanto, que no suponían ningún reto. Al menos uno que mereciese la pena. Hacerlo ya no era divertido ni apasionante, y se había convertido en algo rutinario y aburrido. Ya no merecía la pena seguir viviendo esos placeres.
Entonces apareciste tú. Desde un principio me pareciste interesante. Con algunas cosas que contabas me reía y con otras me emocionaba, pero siempre tenía interés en escucharte. Llegó el día en que te mostré mi secreto. Deseaba que formaras parte de él. Estaba convencido que podías hacer que volviese a sentir la pasión perdida. En tu mirada pude ver a la vez miedo y fascinación. Podía notar como se aceleraba tu corazón ante aquella idea. Querías saber más y un día me pediste que te lo hiciera. Que te hiciera sentir todos aquellos placeres y emociones.
Llegó el momento y te susurré:
- Estoy deseando hacértelo.

En tu mirada pude ver que realmente lo deseabas y que estabas ansiosa de pertenecer a mi mundo. Te subí a mi carruaje. El camino era largo, lleno de curvas y baches, y notaba que no podías quitar tu mirada de mí. Hacía mucho tiempo que no me sentía como en aquel momento.
Entonces viste mi castillo, tus ojos brillaron de emoción y una sonrisa maliciosa se dibujaba en mi cara. Pero nada te importaba. Te tomé en brazos, cruzamos el umbral y cuando la puerta se cerró tras nosotros supe que eras mía. Ahora ya formamos parte uno del otro. Ahora me perteneces, mi princesa, por toda la eternidad.

Qué mejor que morder a una bruja como Lara. Nada mejor que una bruja-vampira para compartir la eternidad.

Nota: Post conjunto entre Lara y un servidor.






































